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miércoles, 22 de noviembre de 2017

FMI: ¿Nuevas ideas y viejas políticas?  

Saúl Escobar Toledo


Hace aproximadamente un mes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio a conocer su Informe 2017 bajo el título “Promover el crecimiento inclusivo”. En este documento se expone que “tras varios años de un comportamiento desalentador, la economía mundial empezó a tomar ímpetu… pero aún yacen profundas incertidumbres acerca del orden económico y financiero de la posguerra que tendrán que enfrentarse en los próximos años”. Destacadamente, dice el FMI, y esto es lo que merece subrayarse, la pérdida de empleos y una creciente desigualdad.
El documento señala que “las inquietudes acerca de la desigualdad del ingreso y el crecimiento inclusivo han pasado a ser un tema de relevancia mundial”. Advierte que, en los últimos 30 años, la disparidad ha aumentado en muchos países y “los ricos son cada vez más ricos”. Señala también que tras la crisis financiera mundial de 2007-8 se “ha exacerbado la reacción política contra la globalización”. Reconoce que “pese a todas sus ventajas el comercio (mundial) ha sido perjudicial para ciertos grupos de trabajadores y comunidades, particularmente en Estados Unidos y Europa”. Y asegura que las investigaciones del FMI, sobre este tema han demostrado “que el aumento de la desigualdad implica riesgos para la durabilidad del crecimiento económico, que el diseño de políticas públicas incide en la distribución del ingreso y que los gobiernos también pueden ayudar a hacer frente a esta situación”. Según el Informe, un asunto relevante en este tema es la que atañe al género pues “la participación femenina en la fuerza laboral sigue siendo menor a la masculina en la mayoría de las economías del mundo. Además, las brechas salariales son muy grandes y las mujeres están sobrerrepresentadas en el sector informal y entre los trabajadores pobres. Y concluye: “La igualdad entre hombres y mujeres es un importante objetivo para acelerar el crecimiento, pero también es crucial para un reparto del ingreso más equitativo.”
Por eso, el FMI, asegura que ahora se está orientando hacia la búsqueda de políticas que promuevan el crecimiento inclusivo:  reformas fiscales (incluyendo una mayor inversión en infraestructura pública), reformas del sector financiero y reformas del sector agrícola “pueden tener importantes consecuencias distributivas en los países en desarrollo”.
Por su parte, a principios de año, el Foro Económico Mundial había publicado su “Reporte sobre el crecimiento inclusivo y el desarrollo 2017”. En este documento se reconocía, basado en datos de la OIT, “el reto de la declinación de la participación del trabajo en el ingreso en todo el mundo”. Hacía notar que, en 16 países investigados por esa organización, su participación cayó  del 75% a mediados de los setenta al 65% antes de la gran recesión (2008) y que esta tendencia había empeorado desde entonces.  Sin duda, agregaba el reporte, dicho fenómeno está relacionado directamente con el deterioro de la distribución del ingreso. Varios factores han causado esto: tecnologías que ahorran trabajo; la globalización del comercio; presiones del capital financiero para aumentar los dividendos; una disminución del poder de negociación de los trabajadores y la debilidad de las instituciones del mercado laboral. Una de las maneras de contrarrestar estas tendencias aseguraba el Foro, era aumentar el salario mínimo, pues donde se ha llevado a cabo esta medida, se ha reducido la desigualdad sin efectos adversos al empleo. Pero, agregaba, eso no es suficiente pues se requiere también ampliar la protección social (sobre todo en materia de salud), un mejor clima para las empresas y que los trabajadores recuperen su poder de negociación contractual para determinar sus condiciones de trabajo. Todo ello, señalaba el Reporte, “reduce las desigualdades y previene la pobreza, aumenta la productividad laboral, empodera a la gente para obtener un trabajo decente y promueve el crecimiento inclusivo”
Debe recordarse que el World Economic Forum o Foro de Davos, con sede en Suiza, reúne a los principales líderes empresariales y políticos a nivel internacional y a periodistas e intelectuales seleccionados para analizar los problemas más apremiantes que afronta nuestro planeta. El Foro está financiado por 100 empresas que ocupan un lugar relevante en la economía global pues cada una de ellas factura más de cinco mil millones de dólares anuales.
Las recomendaciones del FMI y los planteamientos del Foro Davos se basaban apenas hace unos años en la desregulación y la libertad de los mercados, incluyendo de manera destacada la flexibilización del trabajo.  Reconocer los malestares de la globalización, principalmente sus efectos adversos en la distribución del ingreso, y recomendar una mayor intervención del estado mediante políticas fiscales y de inversión pública, así como acciones en el terreno laboral que fortalezcan el salario y la posición de los trabajadores para pactar con sus empleadores, son algunas elementos que parecieran apuntar hacia una vuelco en el pensamiento de las élites intelectuales ligadas al poder económico y político.
El problema es que hasta ahora casi nada se ha hecho para traducir estas preocupaciones en realidades. Un ejemplo muy destacado es lo que sucede en Estados Unidos donde el Sr. Trump está promoviendo un conjunto de medidas económicas muy distinta a la que ahora sugiere el  FMI y el Foro de Davos,  principalmente una reforma fiscal abrumadoramente favorable para los ricos. Ello, según varios economistas destacados, aumentará la deuda y las tasas de interés, debilitará el crecimiento mundial, frenará los aumentos de los salarios, haciendo que el consumo interno permanezca “anémico”, y hará más profunda la brecha entre el 1% más acaudalado y el resto de la población.
Adoptar el crecimiento inclusivo como un planteamiento central para enfrentar los problemas que aquejan a nuestras sociedades, representa un cambio de paradigmas. Muchos intelectuales y políticos, ajenos u opositores a las élites del poder, ya habían advertido el desastre actual desde hace años, poniendo el acento precisamente en estos temas. Desgraciadamente, aunque el Consenso de Washington parece estar agonizando, aún no hay un nuevo esquema de políticas públicas que se estén poniendo en práctica con el apoyo de la comunidad internacional. Los nuevos enfoques anunciados por el FMI pueden quedar en puras declaraciones, sin efectos prácticos. No sólo está el caso de Estados Unidos con Trump. En Francia el presidente Macron ha tratado de imponer una reforma laboral que afecta sensiblemente la capacidad de negociación de los trabajadores y los sindicatos. Y en América Latina, México, Argentina y Brasil, con el vuelco a la derecha en estos dos últimos países, se están aplicando las mismas medidas neoliberales de antaño. Para ellos como para muchos otros gobiernos, incluyendo la Unión Europea, las nuevas visiones del FMI y el Foro de Davos les tienen sin cuidado.
No cabe duda de que el mundo se encuentra en una encrucijada.  Si llegaran a prevalecer los enfoques del crecimiento incluyente y éstos son adoptados por los gobiernos y los ciudadanos que los eligen, podríamos estar ante un mejor futuro. En cambio, si prevalecen los esquemas neoliberales y aumenta la exclusión social, la globalización será más vulnerable a los choques económicos, financieros y geopolíticos y en tres o cuatro años se puede producir una nueva crisis. Peor todavía, si los gobiernos de derecha, nacionalistas y conservadores logran imponerse, sobre todo Trump en Estados Unidos, no sólo aumentará el riesgo de una gran inestabilidad económica y social. También peligran la paz y la sustentabilidad del planeta.
Por ello, se requiere adoptar el tema de la desigualdad no sólo como un obstáculo para acelerar el crecimiento sino como la piedra angular de un nuevo esquema de desarrollo.  Ganar este debate puede marcar el futuro de la humanidad. Eso es lo que se puede concluir de los documentos del FMI y el Foro de Davos, si los tomamos en serio.


Twitter: #saulescoba 

En Estados Unidos se cocina una reforma legislativa tóxica para la economía mundial

Saúl Escobar Toledo

El Congreso de Estados Unidos está elaborando una reforma fiscal que afectará no sólo a sus compatriotas sino a todo el mundo y en particular a México. Hace apenas una semana, la Cámara de Representantes votó mayoritariamente a favor una serie de cambios legislativos que recorta los impuestos y el gasto del gobierno, mismos que el semanario The Nation calificó, en un artículo firmado por Robert Borosage, como “ridículos, insultantes y criminales”.  La líder demócrata de esa instancia legislativa, Nancy Pelosi, aseguró que se trataba de un “chanchullo”. Las razones son las siguientes:
a)       Estados Unidos tiene actualmente una desigualdad enorme, sólo comparable a la que existió en los años previos a la crisis de 1929. La mitad de los recortes tributarios está destinada al 1%, los más ricos del país, que ya concentran el 38.6 % del ingreso total del país frente al 33.7% que detentaban hace unas décadas.
b)      Las ganancias de las corporaciones están en los niveles más altos de los últimos años y sus contribuciones están declinando como parte del ingreso federal total. Aun así, los republicanos intentan recortarles impuestos por alrededor de 1.5 billones de dólares (trillones en la terminología usada en EU): el gravamen a las empresas bajaría del 35 al 20%, beneficiando sobre todo a los grandes negocios.  
c)       La propuesta votada aumentará   las contribuciones que pagan las familias trabajadoras y de clase media.
d)      Grandes consorcios como Citibank, Wells Fargo, Apple y Pfizer y muchos otros han evadido el pago de sus obligaciones durante muchos años por una cantidad aproximada de 2.6 billones de dólares mediante los llamados paraísos fiscales. Con la reforma aprobada se les premiará por esta conducta y se dará una rebaja adicional a las multinacionales que obtienen lucros fuera de Estados Unidos.
e)      El costo de las colegiaturas universitarias ha provocado una crisis nacional pues el monto de la deuda de los estudiantes excede ya el de los tarjetahabientes, pero los republicanos decidieron aumentar en 71 mil millones de dólares el costo de las cuotas durante la próxima década. Doce millones de estudiantes deudores tendrán que pagar más.
f)        Los veteranos de guerras discapacitados y los desempleados de largo plazo se verán también afectados pues se eliminarán los créditos fiscales que se otorgan a las empresas para contratarlos.
g)       Se propone eliminar los impuestos estatales, sobre todo aquellos que se aplican a las fortunas mayores de 5.4 millones de dólares.  
h)      Se mantiene las exenciones impositivas a los magnates de bienes inmobiliarios como Donald Trump, pero se eliminan los créditos fiscales para quienes inviertan en comunidades pobres urbanas y rurales. 
i)        Se planea recortar 25 mil millones de dólares al programa Medicare (que provee atención médica a todas las personas mayores de 65 años, o más jóvenes consideradas discapacitadas debido a graves problemas de salud, como cáncer o insuficiencia renal).
j)        El gasto del gobierno sufrirá seguramente otros ajustes, principalmente en aquellos renglones destinados al bienestar social.
Todo esto representa un daño terrible a la economía norteamericana, asegura Robert Reich, un especialista muy reconocido. La creación de empleos señala, depende de la demanda interna de bienes y servicios, pero ésta disminuirá si se aprueba la reforma pues las familias de muy altos ingresos gastan muy poco de lo que reciben por los recortes de impuestos y en cambio invierten su dinero en valores financieros o propiedades inmobiliarias. Mientras tanto, la clase media y los más pobres han visto reducir su poder de compra en las últimas décadas ya que sus salarios se han estancado, lo que se agravará con esta transferencia de riqueza hacia las personas más acaudaladas.

Aprobada por los representantes, el proyecto tendrá ahora un segundo episodio en el Senado. Lo malo es que los republicanos comparten en ambas cámaras el mismo objetivo: bajar los impuestos a los super ricos y a las corporaciones empresariales. Las intenciones del partido mayoritario pueden fracasar sólo si se dividen. Esta última posibilidad es difícil pero no imposible pues en la votación ocurrida en días pasados, un grupo de 13 republicanos se pasó al bando de los demócratas y rechazaron el proyecto.  En el Senado, su mayoría es más apretada (52-48) y bastarían más de dos votos republicanos perdidos para que la propuesta fuera rechazada. Hay además varias diferencias, algunas de fondo, entre ambas legislaturas, a pesar de estar dominadas por los republicanos. De hecho, los senadores aprobarán una iniciativa distinta y luego un comité bicameral tratará de buscar arreglar las diferencias y lo que de ahí surja se votará posteriormente para su aceptación (o rechazo) definitivo.
Aunque las propuestas de los republicanos se basan en la creencia neoliberal de que la inversión y con ello el crecimiento y los empleos se van a disparar si se rebajan los impuestos, sus razones son fundamentalmente políticas.  Quieren satisfacer las peticiones de sus donantes, los grandes magnates, para seguir recibiendo su patrocinio en las próximas campañas electorales. En segundo lugar, el partido mayoritario busca una victoria política que los fortalezca a ellos y al presidente Trump, después de tantas fallas, descrédito y desorden del gobierno que inició sus funciones en enero de este año. Y finalmente, desean aparentar que trabajan en favor del pueblo estadounidense pensando que el panorama económico, que en efecto ha mejorado en el último año, se dispare en el corto plazo, por lo menos hasta las elecciones noviembre de 2018.
Si se impone la reforma, habrá graves consecuencias para los estadounidenses y para el resto del mundo debido al muy probable aumento de las tasas de interés ya que se incrementará explosivamente la deuda pública de Estados Unidos para cubrir la rebaja de sus ingresos tributarios y su inevitable consecuencia, el déficit presupuestario. Ello tendrá efectos negativos en primer lugar para los deudores de aquel país que tienen una hipoteca o piensan adquirirla, y para los que usan sus tarjetas de crédito para cubrir los faltantes de sus quincenas. Pero, además, en muchas partes del mundo, los bancos centrales se verán tentados a aumentar también el costo del dinero para evitar que los flujos de inversión se fuguen hacia la potencia norteamericana, y así evitar problemas monetarios e inestabilidad financiera.
En el caso de México, además, la rebaja de impuestos en EU presionará para que aquí también haya una quita a los gravámenes sobre las ganancias de las empresas, con el pretexto de que los capitales se irán si no se les otorga un trato similar al de allá. Ello llevaría también a nuevos ajustes del gasto público y a un menor crecimiento. Si a todo esto agregamos la incertidumbre y los posibles daños inmediatos que puede producir la ruptura del TLCAN, la posible victoria de la enmienda de los republicanos aumentaría la fuga de capitales y las presiones de los grandes empresarios para ahondar las reformas “estructurales” regresivas que los han beneficiado. México pude entrar así en una espiral tóxica: altas tasas de interés-menores ingresos públicos-fuga de capitales y devaluaciones.
Trump y su partido están demostrando a quién realmente sirven y cuáles son sus verdaderos intereses. Su pretendido nacionalismo, sus compromisos anunciados para beneficiar a los trabajadores, y todas sus promesas de campaña para “engrandecer” a EU se revelan ahora como pura demagogia. El problema es que los efectos de estas medidas tan abierta y abrumadoramente favorables al poderoso 1% y a sus grandes consorcios serán pagados no sólo por la mayoría de los estadounidenses sino también por millones de habitantes de este planeta y, en particular, por sus vecinos al sur de la frontera.
Nada está escrito aún, pero ello depende por ahora de un pequeño grupo de políticos ambiciosos e irresponsables. Esperemos que el pueblo norteamericano los haga retroceder.

Twitter: #saulescoba



jueves, 30 de octubre de 2014

La verdad y la memoria: una reflexión sobre la tragedia de Iguala

La verdad y la memoria

Saúl Escobar Toledo


La represión a los estudiante normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, la noche del 26 de septiembre, ha puesto al país frente a un espejo que refleja una imagen aterradora. La figura que surge de ese espejo muestra a una Nación desgarrada por la violencia. Si a estos hechos sumamos los de Tlatlaya, queda claro que el respeto a los  derechos humanos se han vuelto una ficción. Las instituciones del estado son incapaces de garantizar la vida y la integridad de las personas. Aún más, algunas de ellas han sido las principales promotoras de esas violaciones. México está transitando de un estado fallido, inexistente, simulado, a un estado controlado cada vez más por  terroristas que se han dado a la tarea de aniquilar ciudadanos indefensos. Para la comunidad nacional e internacional  ni siquiera quedan claros los motivos de esa barbarie. 
La represión contra los normalistas de Guerrero puede ser equiparada a la de Tlatelolco en 1968 o más todavía, a la del 10 de junio de 1971.  Como en otros momentos de nuestra historia reciente, cuando se conocen matanzas y represiones masivas, necesitamos conocer la verdad histórica y preservar la memoria de estos hechos tan dolorosos.
José Revueltas decía hace más de 46 años,  refiriéndose a la represión de la Plaza de las Tres Culturas:
“La bárbara matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 es una herida que permanece abierta y sangrante en la conciencia de México… sólo la justicia histórica puede cerrar esta herida…Pero ni la justicia histórica ni nada ni nadie podrá borrar este recuerdo; será siempre una acta de acusación y una condena… “

Aunque la situación y el contexto histórico son muy diferentes, hoy también necesitamos conocer la verdad para que haya justicia. Pero aún si se llegara a conocerla plenamente y se castigara a todos los culpables de estos hechos, la memoria deberá permanecer siempre entre nosotros y en las generaciones que nos sigan. Porque sólo así: sabiendo qué pasó, quién lo hizo y por qué, podremos reconstruir al país sobre otras bases y detener los crímenes de todos los días.

Esa verdad histórica tendrá que rebasar el conocimiento de los personajes directamente involucrados, los autores materiales, y también los autores intelectuales directos: los asesinos que decidieron mandar a sus sicarios para matar y secuestrar a los estudiantes. Tendrá que ir más al fondo, al origen de todo esto. Y en esa búsqueda tendremos que saber y explicarnos cómo fue que las instituciones del Estado se convirtieron primero en organismos incapaces de gobernar a la nación en paz y se fueron convirtiendo en instrumentos de las mafias de delincuentes que hoy gobiernan, en los hechos, amplias zonas del territorio nacional.

Importa saber no sólo el nombre de las personas sino sobre todo las instituciones involucradas. Hoy, todas ellas son sospechosas. Porque no sabemos cuántos presidentes municipales, regidores o síndicos son actores pasivos que ven pasar los cadáveres frente a sus oficinas. O cuántos y quiénes de ellos son parte del grupo de asesinos que controla su municipio. Porque hoy no tenemos certeza de la conducta que guía a muchos gobernadores de las entidades en las que el crimen organizado domina casi totalmente.  Porque hoy podemos sospechar del involucramiento de jueces, generales del ejército, oficiales de policía, procuradores, diputados, senadores y responsables del gobierno federal. Y también de dirigentes de partidos políticos.

La imagen que nos proyecta Iguala está colmada de 46 jóvenes normalistas. El dolor y la vergüenza corresponden a esa cifra terrible.  Pero también la imagen refleja la magnitud del deterioro de nuestras instituciones. ¿Qué democracia es ésta? ¿A quiénes elegimos? Y ¿para qué?

El país y la comunidad internacional necesitan saber, para que se haga justicia pero también para que podamos detener la matanza. Y para conocer la verdad es imprescindible ir más allá de Iguala y poner en el banquillo, en un profundo y severo examen, a todas las instituciones en los tres niveles de gobierno. No bastará conocer el nombre de las personas involucradas. Resulta necesario conocer porqué fallaron las instituciones.

Desde hace años en México la distancia entre la ley y la realidad se ha ido ensanchando cada vez más. Junto a ello, también la brecha entre lo que se supone deben hacer los gobiernos y lo que realmente sucede en la vida cotidiana del país. Este divorcio fue promovido en muchos casos, deliberadamente; en otros por dolo, inercia y falta de responsabilidad. Al final, sin embargo, la simulación se convirtió, en muchos casos,  una forma de gobierno.

Si bien en México la distancia entre el discurso, la ley  y la realidad fue una característica del viejo estado revolucionario del siglo XX, ahora el fenómeno es  tanto o más grave porque ya ni los mismos que gobiernan saben a ciencia cierta dónde termina la ficción y empieza la verdad. Ni los más altos representantes del gobierno tienen certeza de la integridad de sus colaboradores, subordinados o jefes. Todos pueden ser sicarios de algún grupo o son delincuentes en potencia.

Para salir de esta situación no hay otro camino  que conocer la verdad, saber lo más posible del estado que guardan las instituciones. Y para averiguar esa verdad, alguien tiene que averiguarla. Puede ser una comisión de ciudadanos intachables o un pacto entre gobernantes y sociedad, pero sea cual sea la forma, el resultado tendrá que ser una amplia y profunda depuración[1] del Estado mexicano. Eso debe llevar no sólo a la cárcel para los que roban,  matan y hoy gobiernan; no sólo separación inmediata de sus cargos para quienes han actuado con irresponsabilidad e ineficiencia. De conducir  también a  rehacer las instituciones. A volverlas a construir. En algunos casos, quizás, a empezar de cero.

El PRD, al igual que muchas de las instituciones del Estado, también se corrompió[2]. En este caso, su degradación empezó cuando se decidió que era más importante ganar una elección que construir un partido desde abajo. Así, se seleccionaron  como candidatos a personajes de dudosa o sabida calidad moral, a verdaderos pillos que, sin embargo, tenían el dinero y el poder necesarios para ganar una elección. Después, se establecieron  alianzas electorales  con otros partidos, sin importar la orientación política de esas coaliciones,  para impulsar a personajes de dudosa calidad política progresista o cercana a los postulados de la izquierda. Se terminó por hacer de las encuestas el parámetro de la calidad  moral y de la conducta política de los candidatos. Si las encuestas son un instrumento válido para muchas cosas, la verdad es que  se convirtieron en el único y mejor indicador de las decisiones del partido. Si ganarle al PRI es un objetivo legítimo y necesario para hacer avanzar en el camino de la democracia, este argumento se utilizó para apoyar a candidatos oportunistas que resultaron iguales o peores que sus adversarios promovidos por el PRI.

Pero el pragmatismo electoral no fue la única razón de los desaciertos. La otra fue el descuido para evaluar a los gobiernos que triunfaron bajo las silgas del PRD. El partido no se esforzó por promover una forma de gobierno distinta, alternativa, diferente. Bastaba ganar y lo demás vendría por sí solo. Y lo que resultó fue, en varios casos, gobiernos que se comportaron como los otros, que simulaban servir a sus ciudadanos. Pero muchos de esos gobiernos, en realidad, se reciclaron en la dinámica general de deterioro del Estado mexicano. Aún en los casos de gobiernos ejemplares, éstos no fueron aprovechados para corregir los vicios de otras experiencias negativas, ni para estimular el bueno gobierno, la honestidad y la transparencia.

Pero lo peor fue convertir al partido en una red de intereses. Todo se conectó y adquirió una dinámica enfermiza. Los grupos internos promovieron candidatos corrompidos, atrabiliarios o caciquiles a cambio de recursos y votos en las elecciones internas. Los gobiernos electos se convirtieron en fuentes de apoyo para los grupos y éstos a cambio de ello, solapaban y se beneficiaban de la corrupción gubernamental. Las dirigencias partidarias se convirtieron en cabezas de grupos de intereses que se apoderaban de las estructuras del partido gracias al poder, el  dinero y la  complicidad de grupos de poder que actuaban en el PRI, el PAN, la delincuencia organizada o en todos estos ámbitos al mismo tiempo.

El partido fue secuestrado poco a poco por estos grupos de interés internos  y a través de ellos, por mafias que,  en el mejor de los casos,  eran completamente  ajenos a la izquierda y a cualquier inspiración progresista, y en el peor… en el peor, como el de Iguala, a delincuentes que  dirigían a pandillas de asesinos.  

Este secuestro sin embargo, no fue, como en el conjunto del Estado mexicano, ni general ni uniforme. No todos tienen ni han tenido la misma responsabilidad. El problema sin embargo, como se señaló antes, más allá  de los personajes,  está la institución, el funcionamiento colectivo, la maquinaria que nos ha llevado hasta donde hoy estamos.

Porque Iguala y Ayotzinapa reflejan a un partido cooptado por la delincuencia. En el caso del  PRD, también hay que preguntarnos: ¿cuántos delincuentes se promovieron como candidatos a un puesto de elección popular? ¿Cuántos están activos hoy, en este momento, planeando el siguiente ilícito?

No lo sabemos pero deberíamos saberlo exactamente. Porque si bien no se puede adivinar el comportamiento futuro de un candidato,  si  resulta necesario  conocer su  trayectoria y tener mecanismos elementales de evaluación de su desempeño.

El partido no lo hizo  no sólo porque no sabe cómo hacerlo puesto que nunca se lo ha  propuesto. No lo hace  porque eso significa alterar la red de intereses que gobierna a este organismo político.

Saber la verdad del partido también es indispensable. Por  ahí es donde se tiene que empezar. Es necesario conocer a fondo la situación del partido para acabar con la red de complicidades y hacer justicia empezando por casa. Y a partir de ahí volver a reconstruirlo.

Porque la vinculación del PRD con el ex Alcalde de Iguala y con los terribles hechos que ahí ocurrieron no deben ser vistos como un accidente o una excepción. Su candidatura, su desempeño en la Presidencia Municipal, el conocimiento de sus ligas con el crimen organizado, sus crímenes contra otros perredistas, y la impunidad de la que disfrutó, no fueron un accidente: fueron parte de la red de intereses que se impusieron en el partido.

El espejo de Iguala en el que se refleja el PRD tampoco puede servir para echarle la tierra del olvido o de la confusión que se quiere crear según  la cual todos tuvieron algo que ver para  que  así nadie resulta responsable. Ello no sucederá  por más que algunos dirigentes del partido quieran. El vínculo entre el PRD y la terrible desgracia de Iguala quedará ahí sin que nadie, como dijo Revueltas, “pueda borrar este recuerdo… será siempre  una acusación y una condena”.

Por eso el PRD tiene que reconstruirse. Se ha cerrado el ciclo que comenzó hace 25 años y hay que volver a empezar.  Para dar paso a la verdad y para que la memoria de Iguala se grabe, se preserve y no olvidemos hasta dónde puede llegar la corrupción, la ambición política y la complicidad con los personajes más siniestros de nuestra tragedia nacional. Todos  los que somos o fuimos del PRD tenemos que ser los principales interesados en las dos cosas: conocer la verdad y perpetuar la memoria.


Para lograrlo, como en el caso del Estado mexicano, puede haber un grupo ciudadano o un acuerdo entre dirigentes del partido y representantes de la sociedad que puedan conducir este proceso. Pero con una condición: toda la dirigencia actual del partido tendrá que dejar sus cargos, renunciar, para dar paso a una renovación total bajo nuevas bases que impidan que el poder del dinero y el dinero del poder se impongan otra vez en el partido.


La reconstrucción del Estado, en general,  y la reconstrucción del partido, específicamente, requieren una profunda revisión de sus estructuras y de quienes hoy las encabezan. Se dirá que los que hoy gobiernan tanto al Estado como al partido nunca estarán dispuestos a  hacerlo. Eso, sin embargo, ya no depende sólo de ellos. La violencia de los sicarios está tocando cada vez más a sus propias puertas. Deben saber que si no se  detiene, pueden ser los próximos. Y la sociedad puede estar dominada  por el terror, pero no toda ni todo el tiempo. Quien sabe cómo sucederá esta reconstrucción, quien dará el primer paso: si algunos de los que hoy están al frente de estas instituciones, o la sociedad, que se impondrá por encima de ellos. Lo mejor sería que fueran las dos partes. Ello le ahorraría mucho sufrimiento a la Nación.


28 de octubre de 2014



[1] En el sentido de “someter a un funcionario a expediente para sancionar su conducta política” según la RAE.
[2] El autor de estas líneas fue fundador del PRD y miembro de su dirección nacional durante varios años, hasta  la última elección interna. Asumo por lo tanto lo que aquí  se afirma en esas calidad y me hago cargo de la responsabilidad que ello implica. 

lunes, 27 de enero de 2014

José Emilio, mi compañero de trabajo

JEP 1939 -2014
Compañero de trabajo

José Emilio Pacheco fue mi compañero de trabajo hasta el domingo. Trabajaba, hasta entonces, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, como yo, desde hace varios años (con algunas interrupciones en ambos casos). Aunque en el caso de José Emilio, ser compañeros de trabajo no se reflejara exactamente en esa imagen común de llegar por la mañana y verlo en su cubículo leyendo un libro, escribiendo en la computadora o platicando con los demás profesores, JEP era un verdadero compañero de trabajo o aún más, un amigo del trabajo que, cuando lo veías, te saludaba con amabilidad, afecto y te preguntaba cosas de tu vida académica: “supe que publicaste esto y aquello… o que diste una conferencia, o que estás trabajando en el tema x o z”. Y lo decía para animarte o para dar a entender que seguía tu trabajo con interés. 

En los últimos años los encuentros se hicieron más esporádicos entre otras cosas por su dificultad cada vez mayor de trasladarse fuera de su casa. Pero aceptaba, de vez en cuando, salir a comer con varios amigos o “compañeros de trabajo”. La última vez fue el año pasado por ahí por el mes de agosto. Como otras veces, José Emilio comió bien, bebió alcohol aunque moderadamente, se fumó un cigarro, se quejó de algunas dolencias, y comentó algunos buenos chismes. Hablaba poco de sí mismo pero recordó con exactitud las veces que, en el mercado “legal” se había editado “Las batallas…” y comentó que sabía que las ediciones piratas eran quizás más numerosas, cosa que hizo sin quejarse o repudiar ese mercado informal.

Hace ya más de dos décadas, cuando la DEH todavía estaba en el anexo al Castillo de Chapultepec, José Emilio impartió un curso de redacción para sus compañeros de trabajo. A mí me tocó estar en la segunda temporada. Y, claro, fueron sesiones memorables. Nos ponía a escribir sugiriéndonos un tema cualquiera y entre todos discutíamos si debía o no redactarse de esa manera, o si podíamos usar otra palabra. Por supuesto, con una sensibilidad enorme, nos hacía notar los errores más frecuentes o más obvios entre escritores tan nóveles como los que tenía enfrente. Recuerdo que trasmitía la sensación de que todos sus alumnos podríamos escribir muy bien si escuchábamos con cuidado y varias veces lo que escribíamos. También decía que un texto nunca estaba terminado y que aunque estuviera publicado debería seguirse revisando. Desde luego, advertía que él sólo hacía sugerencias para decir de otra manera las cosas, pero que podía no tener razón. 

Me acuerdo también que nos advertía que aprender a escribir era evitar caer en dos extremos: ensuciar el lenguaje con palabras que no se oyen bien o que pretenden suplantar otras que suenan correctamente. Criticaba mucho la tendencia a convertir en verbos los sustantivos o inventar nuevos: ejemplos, “publicitar” u “ofertar” (en lugar de ofrecer). Pero también rechazaba un cierto afán de hablar o escribir perfecto, sin considerar lo que el lenguaje ya había adoptado como de uso común. Por ejemplo, decía, lo indicado, si se quiere ser purista, es pedir “un vaso con agua” no “un vaso de agua” pero hablar o escribir con esa precisión se escucharía pedante y forzado. 

En todo caso el chiste era que se escuchara (o se leyera) bien y se comprendiera mejor. 

Recuerdo también que nos comentó en algunas de esas sesiones que una novela se podía conocer desde la primera frase. Si esa frase era buena, era probable que toda la novela lo fuera. Pero si toda la primera página era buena, seguramente sería una novela excelente, genial. Habría, desde luego excepciones, pero nos recomendaba fijarnos bien en esa primera frase, en ese primer renglón.

Por esa razón en varias ocasiones que nos vimos después, yo le preguntaba un poco como reto y otro poco por el interés de recibir una lección, si recordaba la primera frase de distintas novelas famosas. Su memoria era increíble y nunca falló: recordaba perfectamente las primeras palabras de muchas obras literarias famosas, en español o en otros idiomas. 

En cierto sentido, la modestia de José Emilio era aunque sincera, a veces excesiva. No sólo porque, como he dicho, siempre advertía que su opinión podía estar equivocada en cosas en que él era un auténtico genio y su autoridad intelectual estaba fuera de duda. También porque hablaba muy poco de sí mismo, de su obra y mucho menos de sus premios. Pero sobre todo porque a menudo advertía de la temporalidad tan breve de las cosas, de las ideas, de las personas. Hablando con sus amigos o sus compañeros se comportaba, como dije, como uno más, a pesar de que todos en ese momento lo escucharan con enorme admiración. Pero, de vez en vez, en algún comentario o en alguna reflexión suelta, uno podía escuchar un dejo de sus poemas, una sensación de fatalidad, de desolación y de tristeza combinado con una fina ironía que nos recordaba, con un cierto pesimismo, que la vida, la historia, la realidad que estaba ahí afuera, era más terrible de lo que creíamos y de que todo era indeciblemente fugaz. 

Su modestia era en cierto sentido el reconocimiento de que su obra, su vida y desde luego la nuestra, la de todos, era muy poco frente a ese transcurrir de la vida que nos abruma.

Pero José Emilio nunca fue un conformista frente a esa fatalidad que intuía. Siempre crítico del poder, inconforme y, digo yo sin dudarlo, de ideas políticas progresistas, JEP habló cuando sintió que tenía que hacerlo y nunca avaló o protegió actos vergonzosos del poder. En eso también fue irreprochable.

Más bien, quizás, JEP pensaba que su pesimismo era una buena manera de esperar lo peor y saludar con alegría las buenas noticias que no se tenían previstas. 

Quizá para él, esa manera de pensar funcionó hasta el último momento, pues su hija Laura Emilia, y Cristina, su compañera de siempre, confirmaron que JEP “se fue muy tranquilo, se fue en paz”. Quizás desde hace tiempo esperaba lo peor y eso le ayudo a morir sin sobresaltos.

Pero a nosotros, sus lectores, lo conociéramos personalmente o no, la situación fue completamente distinta. A todos nos agarró por sorpresa y el dolor fue más intenso. Habrá que seguir leyendo entonces a José Emilio para aprender de él a vivir y a saber morir… 

(Notas: SET) 
Enero 27, 2014


viernes, 24 de enero de 2014

Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos 2014 un balance preliminar

Este trabajo colectivo es un análisis de los ingresos y egresos del gobierno planeados para 2014 según lo aprobado por el Congreso. Originalmente fue una presentación en Power Point pero aquí sólo se transcriben los textos y no los cuadros estadísticos. Aunque puede parecer un análisis sólo para economistas, las reflexiones finales pueden ser más comprensibles e interesantes para un lector no tan especializado.

Es una primera reflexión sobre lo que nos puede esperar para 2014, en materia económica


LA LEY DE INGRESOS Y EL PRESUPUESTO DE EGRESOS DE 2014.
UN PRIMER ANÁLISIS DE SUS MONTOS Y COMPOSICIÓN
Saúl Escobar Toledo
Juan Carlos Moreno-Brid
Luis Ángel Monroy Gómez Franco
NUEVO CURSO DE DESARROLLO UNAM
17 DE ENERO DE 2014

INGESOS en LIF –PEF 2014
Según la LIF, los ingresos totales del Gobierno aumentarán sensiblemente, de 9% a 11% real. Los ingresos presupuestarios aumentarán menos, entre 2% y 4%, cuando mucho igual al alza anual esperada del PIB real ese año
Nota: Estos datos no toman en cuenta las modificaciones a la reforma fiscal aparecidas en el Decreto Presidencial publicado a fines de diciembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación

ES IMPORTANTE EL AUMENTO DE LOS INGRESOS EN 2014 QUE PROYECTA LA LIF
•El aumento real esperado de los ingresos en 2014 se compara favorablemente con su caída en 2013 de 1.2% en términos reales. Esta caída se debió a la baja de los ingresos petroleros así como y de los no tributarios

Comentarios sobre ingresos en la LIF 2014
•El alza de ingresos esperada para 2014 descansará más en el aumento de deuda. Esta aportará 14.5% del total de ingresos frente al 9.1% en 2013. Su aumento equivale a 1.5% del PIB.
•Composición de la nueva deuda aprobada por el Congreso:
$570 mmp de endeudamiento neto interno,
US $10 mil millones de endeudamiento neto externo (equivalente a 129 mmp)

Déficit y Deuda en LIF 2014
•Según “Criterios 2014” los RFSP aumentarán de 2.9% del PIB en 2013 al 4.1% en 2014. Programan su descenso a 3.6% en 2015 y 2.5% en 2018. Reconocen que el porcentaje de 2014 sería el más alto desde 2007
•El déficit público en 2104 equivaldría a 3.5% del PIB, 1.1 puntos más que en 2013
•Deuda pública en 2014 equivale a 40.6% PIB, según datos estimados de Excélsior, (7 de enero 2014)

Variación de ingresos presupuestarios en 2014, según LIF
•Según “Criterios…”, en 2014 los ingresos presupuestarios serán 21.7% del PIB, similar al 21.6% estimado de 2013, aunque por debajo del 22.1% aprobado de 2013 y del 22.7% registrado de 2012. La variación de 2014 respecto a 2013 se explicará por caída en los petroleros (-0.2 puntos) y alza de los no petroleros (0.3 puntos).

Los ingresos petroleros en el PEF 2014
•Entre 2004 y el cierre de 2013 la producción nacional de petróleo crudo se redujo en más de 25%. La extracción pasó de 3.383 millones de barriles diarios en promedio, en 2004 a 2.523 millones en 2013; la cifra más baja en el periodo
Cifras preliminares de la Comisión Nacional de Hidrocarburos. (10 de enero de 2014)

Para 2014 el gobierno proyecta una plataforma de extracción de 2.65 millones de barriles diarios y de exportación de 1.31 millones de barriles diarios

En los ingresos tributarios para 2014 el aumento mayor -en porcentaje y en valor- se dará en IEPS, que aportará 52.4 mmp del alza total de 96.1 mmp.

En relación al PIB, los impuestos aumentarán poco más de 2 décimas de punto porcentual

Dos comentarios generales sobre LIF 2014
•La reforma fiscal aprobada es muy limitada en cuanto al aumento de ingreso presupuestario. Ello sin contar que el decreto presidencial de diciembre de 2013 redujo más los ingresos. La dependencia petrolera no se reduce significativamente.
•Se evidencia la necesidad de otra reforma, pronto, desde luego antes de que termine el sexenio.


El Gasto en el PEF 2014
•El gasto neto total aumentará, en términos reales, en casi 10% según el proyecto aprobado por la Cámara de Diputados. El gasto programable aumentará también en 10% respecto al previsto de cierre de 2013 (y en 11% real respecto al dato de la LIF 2013). El no programable crecerá 4.7% real en 2014 .

PEF 2014
•Para 2014 se piensa dedicar poco menos de una cuarta parte del gasto programable a la inversión, para ser exactos:
Gasto Total Programable: 100%
Gasto corriente = 76.8%
Gasto de inversión = 23.2%


La inversión física programable aumentaría casi 14% real (tasa mas de tres veces mayor a la de 2013). Tal aumento equivale a 0.35% del PIB. Con ello se ubicará en 4.1% del PIB


PEF 2014
•La Cámara de Diputados hizo los siguientes cambios menores al monto del presupuesto presentado por el Ejecutivo:
–Redujo en 12.8 mmp, (-0.3%) de los ingresos totales
–Aumentó en 6.2 mmp (0.16%) el gasto programable
–Recortó 19.5 mmp (-2%) el gasto no programable

La CD redujo en 1% los recursos destinado a entidades federativas y municipios. La reducción fue mayor en la parte de gasto no programable.

PEF 2014
• En lo que toca a los ramos generales, el aumento más importante en 2014, respecto a 2013, se dará en previsiones salariales (54%) y en menor medida, en las aportaciones a la seguridad social (14.5%). En cuanto a las reducciones, destaca la caída de recursos destinados a los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca.
•El caso del seguro social se debe probablemente al proyecto de Seguro de Desempleo.

PEF 2014
•En el rubro de Entidades sujetas a control presupuestal, aumentará el gasto en el ISSTE, CFE y PEMEX. En estas últimas entidades será más notable un aumento en el gasto NO programable
• Este aumento era mayor en la propuesta del Ejecutivo pero se recortó en la CD

PEF 2014
•En el Gasto no programable el aumento más importante se dará en CFE y PEMEX.
•El ramo 24, deuda pública, aumenta en 5.3% en términos reales.
•El ramo 28 destinado a entidades y municipios aumentará en 4%

Conclusiones. Ingresos del Gobierno
Ingresos totales aumentarán sensiblemente en 2014 (9 – 11% real), frente a una caída en 2013. Llegarán este año a 25.4% del PIB.
Los presupuestarios crecerán entre 2 y 4% (apenas igual al PIB).Llegarán a 21.7% del PIB, proporción similar a 2013, aunque menor a la de 2012
El financiamiento por deuda subirá 76% y aportará el 14% del ingreso total, un monto equivalente a 3.7% del PIB. La tercera parte de este nuevo endeudamiento será en pesos, el resto en dólares.

Conclusiones. Ingresos del Gobierno
No se despetrolizan mayormente. Su aporte pasa de 33.8% en 2103 a 32.7% en 2014, gracias más bien a una baja en la plataforma de exportación
Los ingresos tributarios suben casi 6% real y llegan a 10.1% del PIB, frente a 9.9% del PIB en 2013. Tal alza lleva a dar el mayor aporte al aumento de los ingresos no petroleros. Estos pasaran de 14.3% del PIB en 2013 a 14.6% en 2014. El mayor aumento entre los tributarios vendrá del IEPS

Conclusiones. Déficit y RFSP
•Requisitos finanieros del sector público
–De 2.9 % del PIB en 2013, suben a 4.1% en 2014. Se proyecta su descenso a 3.6% en 2015 hasta 2.5% en 2018.
•Déficit público en 2014 equivaldría a 3.5% del PIB, 1.1 puntos más que en 2013.
•Deuda pública en 2014 llegará a 40.6% PIB, porcentaje que se ve muy manejable.

Conclusiones. Gastos
El aumento del gasto total en 2014 es de 9.6%. El programable -su componente mayor- sube entre 10% y 11%. La otra en 4.7%.
Dependiendo de su orientación, puede ayudar al repunte de la economía en 2014. Queda en el aire si su trayectoria posterior servirá a impulsar un crecimiento económico significativamente superior al de los últimos años.
El aumento del gasto se dedicará al gasto corriente (3/4 partes) y al gasto de inversión (1/4). La inversión física subirá 14% real, tasa tres veces mayor a la registrada en 2013.

Conclusiones. Gastos
•En 2014, con escasas excepciones las participaciones administrativas se mantienen muy similares a las de 2013.
–Crecen CyT (en 1.7% puntos), Gobernación, Medio ambiente y CONACYT, en solo 0.1% punto).
–Caen Defensa Nacional, Agricultura, Economía, Educación, Salud, y la PGR. favorecidas son.
–En casi todas las ramas sube la proporción destinada a inversión. Las excepciones son agricultura, Educación Pública, Salud, Desarrollo Social, Turismo y Conacyt. No hay pauta sistemática en la evolución de inversión en bienes inmuebles o en obra pública

En síntesis en cuanto al gasto
•Por ramos generales, el aumento mayor del gasto en 2014 se dará en previsiones salariales (54%) y en menor medida, en aportaciones a la seguridad social (14.5%).
•En las reducciones destaca la caída de recursos para los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca (ya era bajo).

Comentarios finales
•Se saluda que se libere la restricción presupuestal de la Ley de Responsabilidad Hacendaria. Aumentar el déficit en la proporción del PIB fijada (menos de 2%) ayuda al crecimiento en 2014 sin sobrecalentar la economía dada su baja de expansión en 2013. Apoyarse más en financiamiento externo es sensato dado su menor costo actual.
•El alza a los impuestos es insuficiente, la despetrolización escasa y puede ser aun menor de depreciarse el peso más allá del 12.8 proyectado, por ejemplo si se revierten los flujos de capitales por el cambio en la política monetaria de EUA

Sigue…
•No parece haber gran presión inflacionaria por la reforma fiscal dado que el IVA a alimentos y medicinas no pasó, y el alza en los demás impuestos al consumo difícilmente incidirá en un alza persistente en la inflación.
•El alza del gasto, en especial en inversión pública, es bienvenida. Falta ver su composición y efectividad, y si mantiene su tendencia al alza después,  si no hay otra reforma fiscal que eleve los ingresos no petroleros.

Sigue…
•El gobierno parece esperar que la reforma energética traerá gran inversión privada e impulsará el crecimiento económico. Ello no se dará en el corto plazo y está por verse para el largo plazo. Aun si se da el boom en energía, no comenzaría a tener efecto en el resto de la economía hasta dentro de un par de años y sus derramas o arrastres al resto de la economía son en principio cuestionables

sigue…
•La escasa modificación de la composición del gasto público no favorece el cambio estructural profundo que requiere la economía mexicana.
•El crecimiento del PIB en 2014 será mayor que en 2013. La cifra esperada por el gobierno puede darse o no, pero dista de verse como se logrará un crecimiento alto (5% o más) de largo plazo. En 2015 es difícil que se repita el aumento de deuda y, sin una reforma, tampoco el de impuestos. Por ello, hay gran riesgo de que el alza de inversión pública no se sostenga después.

•Dada la visión ortodoxa que prevalece es difícil que la deuda pública aumente en 2015 como en 2014.
•Queda por ver que proyectos de inversión pública se harán en 2014, su monto, ejecución eficiente e impacto en el desarrollo nacional.
•La identificación de barreras clave al crecimiento de largo plazo que hace esta administración coincide escasamente con la que creemos correcta
•Para después de 2014 un gran reto es como se compensará la caída de ingresos petroleros en los ingresos fiscales. Esto representará un enorme riesgo a las finanzas públicas a menos que se aplique una reforma fiscal profunda

Sigue…
•El crecimiento en el 2014 depende del impulso del sector externo –pues no parece haber medidas significativas redistributivas- de la estabilidad financiera internacional, de la reanimación de la intermediación bancaria nacional, y de que la inflación no se salga de control. Será necesario que el gasto corriente y sobre todo la inversión pública se ejecute oportuna y eficientemente. ¿Cómo responderá la inversión privada? es una interrogante hoy por hoy abierta.

Y cierra
•No se ven nuevos motores al crecimiento de 2015 en adelante. Apostar por el petróleo, ahora con creciente injerencia de transnacionales , es una apuesta fiscal y económica muy arriesgada y depende de variables difíciles de controlar como el mercado de petróleo y los flujos de inversiones extranjeras. Gran incógnita es cual será la capacidad del Estado para apropiar la renta petrolera y usarla en el bien del desarrollo del país.
•Las restricciones centrales al crecimiento de largo plazo de la economía mexicana siguen imperando con fuerza.



LA LEY DE INGRESOS Y EL PRESUPUESTO DE EGRESOS DE 2014.
UN PRIMER ANÁLISIS DE SUS MONTOS Y COMPOSICIÓN
Saúl Escobar Toledo
Juan Carlos Moreno-Brid
Luis Ángel Monroy Gómez Franco
NUEVO CURSO DE DESARROLLO UNAM 17 DE ENERO DE 2014



martes, 12 de noviembre de 2013

Sobre la reforma hacendaria aprobada por el Congreso recientemente (2013) .

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Grupo Nuevo Curso de Desarrollo. UNAM.

Acerca de la propuesta hacendaria para 2014
En documentos previos, el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo de la UNAM ha dado a conocer sus opiniones sobre la reforma hacendaria que México requiere para impulsar el desarrollo,
mejorar la distribución del ingreso y reducir la pobreza de forma acelerada y sostenida. En este marco realiza los siguientes comentarios sobre las propuestas presentadas al Legislativo por el Ejecutivo Federal, junto con las iniciativas de Ley de Ingresos, el proyecto de Presupuesto de Egresos y los Criterios Generales de Política Económica para 2014, así como sobre algunos ajustes introducidos en el curso de su consideración por el Legislativo.

En lo que se refiere a las reformas tributarias, fue positivo que en la propuesta no se incluyera la generalización del IVA en alimentos y medicinas, pues hubiera provocado un incremento considerable de la pobreza, incluso en los grupos medios, y una mayor inequidad en la distribución del ingreso. También se valora favorablemente el incremento de la tasa marginal del ISR a las personas físicas, el impuesto a las ganancias en Bolsa y a la distribución de dividendos de las empresas, el impuesto al carbono, a las empresas mineras, así como las iniciativas de reforma constitucional para la pensión generalizada para adultos mayores y el seguro de desempleo. El resultado de uniformar la tasa del IVA en 16 % en todo el país es también favorable para las finanzas públicas nacionales.

Entre los cambios introducidos por el Congreso, consideramos que fue útil para la salud de la población gravar algunos alimentos de alto contenido calórico. En cambio, pensamos que se debieron aprobar otras medidas, como el IVA a colegiaturas. Sin embargo, la recaudación adicional derivada de las propuestas es insuficiente en relación a las necesidades que México enfrenta. Una reforma hacendaria debería tener como guía y horizonte principal los requerimientos de gasto público, sobre todo en inversiones de
infraestructura y desarrollo social, bajo condiciones favorables para el crecimiento económico, el empleo y la protección social universal. Necesitamos ejercer mejor el presupuesto, pero también necesitamos gastar más. Conforme a las estimaciones presentadas, en 2018 el gasto gubernamental mexicano, como proporción del PIB, seguirá estando a niveles inferiores en comparación no solo con los países de la OCDE sino también de la mayoría de los países de América Latina.

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Grupo Nuevo Curso de Desarrollo. UNAM.
Acerca de la propuesta hacendaria para 2014

Desde este punto de partida y con base en las estimaciones sobre el presupuesto a ejercer de forma transparente y vigilada, se debería determinar tanto el esfuerzo tributario a realizar como las necesidades de financiamiento. Ahora estamos procediendo con una secuencia incorrecta. Las iniciativas de reforma para incrementar los ingresos públicos no han estado a la altura de nuestro rezago social, que en muchos casos sigue siendo lamentable, por ejemplo en las tasas de mortalidad materna o en
la precaria atención sanitaria a diversos grupos prioritarios, al grado tal que no cumpliremos varios de los Objetivos del Milenio definidos por la ONU para el 2015.

Pese a los atrasos y las ingentes necesidades, seguiremos en la precariedad hacendaria, y como uno de los países de menor carga tributaria del mundo. No se han dado a conocer las estimaciones oficiales del presupuesto que nuestro país requerirá en los próximos años para alcanzar un sistema completo e integrado de salud y de protección universal, para la reforma educativa, la generación de empleos y para las demás urgencias nacionales, que suponen incrementar progresivamente el gasto público, quizá incluso duplicando los niveles actuales de inversión social y de infraestructura.

Es claro que, de cumplirse el escenario previsto en las reformas, apenas mejoraríamos nuestra capacidad de financiamiento público, y que seguiríamos con una captación fiscal endeble, no solo insuficiente sino también más petrolizada. De hecho, los ingresos
tributarios aumentarían solo en poco más de un punto porcentual del PIB hacia 2018, y el resto de los ingresos adicionales previstos depende de factores externos inciertos. Para ese año continuaremos como uno de los países con menor carga fiscal en relación al producto, aun si los demás permanecen con los niveles que ahora tienen.

La reforma sería mejor si se elimina la devolución del IVA a las grandes empresas productoras de alimentos; el ISR se vuelve más progresivo con mayores tasas para segmentos de más alto ingreso; la consolidación fiscal se elimina por completo y se restringe solo a casos excepcionales; el impuesto a las ganancias de capital no tiene un régimen cedular y se acumula a los demás ingresos; se eliminan todos los tratamientos especiales a personas morales; se revisa el amparo fiscal; se anulan las facultades fiscales discrecionales del Poder Ejecutivo y se fortalecen los ingresos de estados y  municipios.

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Grupo Nuevo Curso de Desarrollo. UNAM.
Acerca de la propuesta hacendaria para 2014

También avanzaríamos en una mejor dirección de reforma si se adoptan medidas explícitas para hacer más eficiente la recaudación; se amplía la base fiscal con incentivos efectivos para reducir la informalidad; se erradica el trabajo precario (que no contribuye a la
seguridad social) en las grandes y medianas empresas; y, sobre todo, se acude a tributos que sí se consideran en muchas naciones, como sobre herencias y legados, transacciones financieras e impuestos al patrimonio y la propiedad, que elevarían la recaudación y tendrían un sentido redistributivo.

La parte correspondiente a la reforma energética y al régimen tributario de PEMEX que está planteada en la propuesta hacendaria debería discutirse solo hasta que se resuelva plenamente la nueva situación jurídica del sector. En todo caso, se debe buscar fortalecer a las empresas públicas.

En su sentido amplio, la reforma hacendaria tendría que haber incorporado también la revisión de la composición del gasto público, su mejor asignación a los programas prioritarios, la supresión de partidas injustificadas o de bajos resultados, la eliminación del gasto en publicidad gubernamental, la introducción de reglas más efectivas para el control presupuestal, incluyendo el del gasto federalizado, la corrección de asignaciones regresivas
que no benefician a los grupos pobres y medios, entre otros aspectos que atañen al Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014.

El beneficio social y productivo del incremento previsto de ingresos públicos no se aprecia suficientemente. Por un lado, las condiciones para ser beneficiario de la pensión para personas de 65 años y más, aunque están destinadas a ayudar a la población de menores
recursos, son muy restrictivas y el monto de la pensión es muy bajo. En cuanto al seguro de desempleo, aún se debaten sus fuentes de financiamiento. Tanto para la pensión como para el seguro de desempleo, es necesario revisar sus coberturas, características y montos, así como la organización institucional vinculada.

El proyecto presupuestal para 2014 mantiene la inercia de las últimas décadas. La reforma del presupuesto puede iniciarse ya, y debe ser concebida como una tarea permanente no solo del Poder Ejecutivo sino también, y quizá sobre todo, de la Cámara de Diputados, con el 

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Grupo Nuevo Curso de Desarrollo. UNAM.
Acerca de la propuesta hacendaria para 2014

apoyo de la Auditoría Superior de la Federación y los organismos de evaluación de las políticas.

En medio de la actual coyuntura recesiva, es adecuado que se imprima al gasto una orientación anticíclica. La adopción del criterio de equilibrio estructural de las finanzas públicas representa un paso en la dirección correcta, aunque sus reglas deben ser más
claras y sin márgenes para un posible uso discrecional por parte del Ejecutivo. El ejercicio de 2014 debería contar con más asignaciones para proyectos de infraestructura prioritaria en áreas más sensibles para la recuperación económica, debe ser más oportuno y efectivo,
y debe contar con controles más estrictos.

Ante el alcance modesto y parcial de la reforma propuesta, estimamos que será necesario adoptar nuevos cambios en los próximos años, tanto para fortalecer los ingresos como para
mejorar la orientación y la aplicación del presupuesto. La que se ha propuesto no puede ser considerada como la reforma hacendaria definitiva, pues ni está a la altura de la que requerimos ni cambia nuestras debilidades tributarias históricas.

Para generar condiciones más propicias para reformar de forma sustantiva nuestra hacienda pública, se requiere procesar un acuerdo político de mayor alcance que ponga por delante el interés nacional y no los privilegios particulares o de grupo que marcan
nuestras costumbres tributarias. Los partidos políticos deben hacerse cargo de esta tarea en virtud de su carácter de organismos de interés público, y no confundirla con sus objetivos electorales de corto plazo.

Como parte de la reforma, proponemos la realización de un ejercicio de presupuesto base cero para alinear el gasto a las prioridades nacionales y corregir inercias y distorsiones
clientelares. El presupuesto debe tener una orientación explícitamente redistributiva y promotora del empleo. En una perspectiva de largo plazo y con orientación regional, se debería lanzar un programa nacional de inversiones vinculado a los sectores de mayor rezago y también de mayor potencial detonador. El gasto corriente, por su parte, aunque debe ordenarse y ejecutarse correctamente, no puede ser satanizado pues de él dependen
muchos servicios públicos indispensables.

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Grupo Nuevo Curso de Desarrollo. UNAM.
Acerca de la propuesta hacendaria para 2014

En el centro de un nuevo pacto fiscal debe colocarse la mejora de la distribución del ingreso y la riqueza, la superación de la pobreza y el estímulo al desarrollo. En las semanas recientes lo que se ha observado en el debate hacendario, sobre todo de los representantes
de las empresas y grupos de presión, es un extremado conservadurismo político y una defensa de intereses parciales en nombre de valores que delatan la falta de solidaridad con el bienestar colectivo y el desprecio por los bienes públicos.

En tal sentido, tanto los partidos como el Congreso, pero también las instituciones académicas y los organismos ciudadanos, podemos poner en marcha una tarea política y pedagógica que propicie una verdadera reforma hacendaria.

Proponemos al Congreso de la Unión iniciar de inmediato un proceso de discusión nacional sobre los próximos pasos que deben darse para alcanzar la reforma hacendaria que necesita nuestro país, tanto en lo que se refiere a los ingresos públicos necesarios para
financiar un sistema universal de salud y protección social, como a la reforma presupuestal y el federalismo hacendario.

***
Eugenio Anguiano, Ariel Buira, Cuauhtémoc Cárdenas, Rolando Cordera, Mauricio de
Maria y Campos, Carlos Heredia, Saúl Escobar, Gerardo Esquivel, Mario Luis Fuentes,
Juan Carlos Moreno, David Ibarra, Leonardo Lomelí, Ciro Murayama, Jorge Eduardo
Navarrete, Enrique Provencio, Jaime Ros, Norma Samaniego, Carlos Tello.

Para descargar el documento en su formato original y consultar otros trabajos del Grupo, ir a:
www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx