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domingo, 25 de mayo de 2025

La amenaza militar del gobierno Trump contra México

 

Un ejército de combate en la frontera

Saúl Escobar Toledo

El Sur 16042025

Diez mil soldados del ejército de Estados Unidos, pertenecientes a la Brigada Stryker de la 4ª División de Infantería del Fort Carson en Colorado, han sido desplegados para vigilar la frontera desde Texas hasta California. Fueron comisionados para construir una “base militar satélite” con el propósito de frenar la migración indocumentada y el contrabando de drogas.

Además, se han dispuesto “vuelos de aviones no tripulados y una presencia marítima inusualmente robusta frente a México”, según un reportaje del Washington Post (WP) de Dan Lamothe publicado el pasado 11 de abril. Las tropas cuentan con equipo militar y logístico “reservado para misiones en el extranjero”.

Algunos legisladores de la oposición han manifestado que se trata de un despliegue excesivo de fuerza. También ha despertado sospechas en Washington y en la Ciudad de México, de que podría mostrar la intención de intervenir en territorio mexicano con “fuerza letal” contra los cárteles mexicanos declarados como “organizaciones terroristas extranjeras”.

El número exagerado de tropas en la frontera responde a la idea, manifestada por Trump desde su campaña,  de que se trata de combatir una “invasión”, como si se tratar de hacer frente a un ejército enemigo. Según el reportaje del WP, la unidad Striker ha sido utilizada en Afganistán e Irak y recientemente en la guerra de Ucrania. Sus vehículos blindados de ocho ruedas están diseñados para llevar rápidamente a las tropas de infantería a la batalla y pueden atravesar terrenos difíciles. Aunque los vehículos no cargan ametralladoras pueden detectar personas a una distancia de dos millas y los soldados portan rifles y tienen “derecho a defenderse”. Un oficial, entrevistado por el reportero del WP afirmó que “no estamos entrenados” para este tipo de tareas, pero se trata de “una unidad muy bien calificada que puede hacer cualquier cosa".

Este despliegue excesivo e inusitado de fuerzas militares en la frontera con México puede interpretarse de diversas maneras. Sin embargo, parece que el objetivo principal es atemorizar tanto a los migrantes que pretenden cruzar la frontera como,  igualmente, al gobierno mexicano. Como en el caso de los aranceles, la política de la Casa Blanca consiste en amenazas, abusos y exhibir una crueldad despiadada e irracional con el objetivo de someter a las naciones a sus designios, en esta ocasión,  a su vecino del sur.

Para frenar la migración, hay que recordar que Trump eliminó la aplicación de teléfono móvil CBP One introducida por la administración del expresidente demócrata Joe Biden, la cual fue diseñada para que los migrantes pudieran pedir cita en una estación de entrada e ingresar legalmente en el país. La usaron más de 900.000 personas, según datos oficiales.

Ahora, en cambio, se trata de usar la fuerza bruta. Una muestra más de esta política es la deportación de migrantes a la base militar de Guantánamo en Cuba. Según algunos senadores que visitaron el lugar, esa prisión que durante años albergó a detenidos vinculados a Al Qaeda,  alberga a unas 85 personas, la mayoría venezolanos. Los legisladores, después de su visita, emitieron un comunicado instando a la administración de Trump a “terminar inmediatamente esta misión equivocada”; sin embargo,  un avión de la Fuerza Aérea procedente de San Antonio llevó a 12 migrantes más a la base ubicada en Cuba después de que se conoció la queja.

Igualmente, la decisión de llevar a los detenidos en las redadas a las cárceles de El Salvador, con la alegre complacencia del presidente Bukele, demuestra el abuso de la fuerza y la violación de la legalidad. Ahí está el caso de Armando Abrego deportado injustamente a la nación centroamericana por un “error administrativo” según las autoridades de EU. La Corte ha ordenado su regreso a EU, pero el gobierno no ha obedecido. También está el ejemplo de Arturo Suárez, ciudadano venezolano detenido el 14 de marzo y deportado a El Salvador, acusado con otras 237 personas de esa nación sudamericana de pertenecer a una banda criminal y declarados “enemigos extranjeros”  sin la oportunidad de defenderse. Según el NYT, la mayoría de ellos no tienen antecedentes penales. Estas arbitrariedades se basan, alega el gobierno de Trump, en una ley que le permite detener personas en tiempos de guerra, lo que ha sido cuestionado por la Suprema Corte. Una ley excepcionalmente invocada en la historia de EU, la más reciente, durante la Segunda Guerra Mundial cuando sirvió para detener a ciudadanos de Japón, Italia y Alemania. La juez Millet criticó la falta debido proceso de estas personas y afirmó que “los nazis recibieron un mejor trato bajo esa ley”.

Para Trump, los resultados han sido exitosos:  en marzo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza registró 7.180 cruces de personas frente a las 28.654 de febrero y un máximo de 370.883 en diciembre de 2023 durante la administración Biden.  El terror contra los migrantes, en efecto, ha disminuido los intentos para cruzar la frontera. No obstante,  al mismo tiempo, ha provocado una crisis de escasez de mano de obra.

Un bufete de abogados de EU ha publicado un estudio (disponible en www.inmigracionokabogados.com)  que señala :

“Las medidas migratorias de la Administración Trump han generado serias preocupaciones en el mercado laboral de Estados Unidos. Empresarios y congresistas republicanos y demócratas han alertado acerca de la escasez de trabajadores, especialmente en sectores clave como la agricultura,  la construcción, la hostelería y las labores de limpieza”. A finales de marzo, enviaron una carta a la Casa Blanca para que se otorguen permisos de trabajo para los migrantes sin antecedentes penales. Argumentaron que, sin esa mano de obra,   Estados Unidos dejará de ser la primera economía mundial.

Según datos oficiales del Departamento de Trabajo de EU, de los 2,4 millones de jornaleros agrícolas que laboran en su territorio, el 44 % son migrantes que han entrado sin visa ni autorización legal. En el caso de la hostelería y el servicio de restaurantes, la cifra se eleva al 64%.

Otro reportaje, del periodista Thomas Kennedy, afirma que “los inmigrantes en (el estado de ) Florida representan el 47 % de la fuerza laboral en la agricultura, la silvicultura, la pesca, la caza y la minería; el 38 % en la construcción; y el 25 % en el sector servicios”

Sin embargo, la respuesta a esta crisis laboral en Florida ha consistido en  “desmantelar las leyes del trabajo infantil con la intención de permitir que los menores trabajen a tiempo completo, durante la noche, en días escolares y sin descansos,  para suplantar a los mismos trabajadores migrantes que expulsaron del estado”.

El informe de los abogados señala asimismo que el ambiente persecutorio desatado por las autoridades está alejando también  “a profesionales altamente calificados”. Y “dificulta la contratación de especialistas extranjeros en tecnología, ingeniería, medicina y derecho”.

Ante esta evidente crisis, Trump y su equipo han respondido que los trabajadores migrantes “si salen de buena manera (por su propia voluntad)  y regresan a su país, trabajemos con ellos para intentar que regresen legalmente”.

Por su parte, la secretaria de Seguridad Interior (DHS), Kristi Noem, mencionó que  “20 o 21 millones de personas tienen que volver a casa”, cifra evidentemente falsa y exagerada. Y añadió que tendrán la oportunidad de volver a Estados Unidos “algún día”.

Este regreso, mientras persistan las políticas de amedrentamiento, difícilmente sucederá. Además, no hay en el horizonte político y legislativo de EU ninguna intención de modificar las leyes de inmigración.

Así pues, como en otros casos, Trump utiliza la fuerza desmedida y la violación a las leyes para detener la migración. Frente al caos y disrupción económica y laboral que está causando confía en que las cosas se arreglarán “algún día”.

Los efectos de esas políticas de crueldad desmedida difícilmente serán reparados. Millones de personas, en este caso migrantes que ya viven en EU o pretendían llegar allá,  tendrán que pagar un enorme costo humano por las decisiones de un gobierno encabezado por un tirano que, como define la RAE,  se distingue por “el abuso de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que simplemente impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”.

saulescobar.blogspot.com

miércoles, 3 de mayo de 2023

Migrantes, la tragedia de marzo 2023

Migrantes Por el bien de todos, primero los derechos humanos Saúl Escobar Todos somos migrantes Ningún ser humano es ilegal No más abusos de las policías contra las personas migrantes Alto a la persecución de las personas migrantes Fuera la Guardia Nacional de los ataques a las personas migrantes Respeto a los derechos humanos de las personas migrantes Alto al hostigamiento de las autoridades contra los migrantes Dejen de perseguir a los migrantes Paren la corrupción y las acciones policiacas ilegales contra los migrantes Protejan a los niños y las mujeres migrantes No deporten arbitrariamente a los migrantes Detengan la intervención del ejército y la marina en la persecución de los migrantes Alto a los abusos de los agentes de migración contra las personas migrantes Refugio seguro y trato digno a las personas migrantes No a los centros de detención peligrosos de las personas migrantes Detengan el hacinamiento y los malos tratos en los centros de detención a las personas migrantes Justicia, justicia, justicia por los asesinatos de las personas migrantes Fin a la política migratoria que criminaliza a las personas migrantes No a las acciones de contención de las personas migrantes No a las concesiones y a la obsecuencia a Washington para detener a las personas migrantes Ya no encarcelen injustamente a las personas migrantes Ni una persona migrante asesinada, vejada o abusada más No a la repetición de masacres de personas migrantes

miércoles, 5 de junio de 2019

Las guerras de Trump


Las guerras de Trump

Saúl Escobar Toledo

El presidente de Estados Unidos está desatando varios conflictos mundiales al mismo tiempo. Tanto amenazas militares como en el caso de Irán o Venezuela, como de tipo comercial contra China, India, Japón, Europa y, ahora, México. Estas últimas son de distinta intensidad, pero producen a nivel mundial una gran incertidumbre, minan la confianza de inversionistas y empresas y reducen las oportunidades de empleo. 
En el caso de México, el incidente es particularmente llamativo dado que se trata de un viejo aliado que ha estado ligado a EU desde hace décadas a través del TLCAN. Justamente, el día en que el presidente López Obrador anunció su decisión de pedirle al Congreso la aprobación del nuevo acuerdo comercial (el T-MEC), Trump a través de su Twitter, amenazó a nuestro país con imponer aranceles a todas las importaciones de mercancías. Con ello puso en duda la certidumbre de ése y cualquier arreglo escrito firmado por Washington.  
La amenaza es aún más incomprensible si tomamos en cuenta que la economía estadounidense pasa por un buen momento, con tasas de crecimiento superiores al promedio histórico de las últimas décadas y un desempleo mínimo.
¿Por qué Trump decide escalar las guerras comerciales en un momento como éste, sabiendo, como sabe, que ello puede producir efectos nocivos para la economía global y, en particular para la de su propio país?
La respuesta pudiera ser, como ha sido expresado por varios comentaristas, miembros del Congreso de EU e incluso representantes del sector privado, tan simple como: por irresponsable. Pero podría ser que estas conductas no respondieran sólo a un acceso de furia que no mide las consecuencias.
Como se ha dicho, también, Trump parece estar buscando dos objetivos políticos: el primero, darle a su campaña por la reelección un mayor brío. Cuestiones muy estimadas por sus electores duros han sido el problema de la inmigración y el llamado outsourcing, es decir, el traslado de empresas y proceso productivos, principalmente a China y México, con la consecuente pérdida de empleos en territorio estadounidense. El segundo, distraer la atención pública para que el asunto de la intromisión rusa en las elecciones de noviembre de 2016 se minimice en la prensa.
Si esto es cierto, México se convertirá cada vez más en la víctima de un juego perverso que consiste en tratar de demostrar que nuestro país no puede o no quiere detener la inmigración indocumentada proveniente de Centro América. Diversos indicadores muestran que el flujo de personas provenientes del sur de la frontera de EU no está en su momento más álgido, de acuerdo con los niveles históricos que se han presentado en otras décadas. Recordemos tan solo que alrededor de 400 mil mexicanos promedio anual se fueron a vivir al otro lado de la frontera entre 1990 y 2010, mientras que el número de centroamericano promedio anual ha sido de poco más de 80 mil en las últimas décadas (sin tomar en cuenta las personas repatriadas).  Puesto que el problema tiende a agravarse y se trata de un asunto muy llamativo, con una fuerte carga dramática debido al número de niños y mujeres que tratan de llegar hasta allá debido al desastre que padecen en sus propias naciones (Honduras, El Salvador, Guatemala), la manipulación mediática es relativamente fácil. De esta manera, para Trump el problema nunca estará resuelto, no importan las estadísticas o la conducta y el discurso del gobierno mexicano.
En lo que toca a la posibilidad de que regresen a EU las compañías que operan en México, ello difícilmente va a suceder en el corto plazo: las cadenas de valor que se han construido entre los dos países en las empresas fabricantes de autos, computadoras, cámaras fotográficas, televisiones y hasta cerveza, no se pueden romper para rehacerse fácilmente en territorio estadounidense. Además, si esto sucediera, la potencia del norte tendría entonces un serio problema de escasez de mano de obra.
Sólo para ilustrar el fenómeno, México vendió a EU el año pasado mercancías por un total aproximado de 347 miles de millones de dólares. Una tercera parte fueron automóviles, sus accesorios o partes. Otro 11 por ciento consistió en computadoras, aparatos de televisión y de video; y un pequeño pero significativo dos por ciento fueron cervezas. Del total de productos exportados por nuestro país a nuestro vecino, por lo menos un 30% tienen un contenido estadounidense. Hasta las chelas fabricadas en nuestro suelo llevan lúpulo y cebadas cultivadas en Estados Unidos. La esperada ratificación del T-MEC significa la continuidad y fortalecimiento de este esquema productivo que consolida las cadenas de valor trasfronterizas.
Se puede concluir entonces que las amenazas de Trump contra México son pura demagogia. No buscan resolver ningún problema. Son simplemente anuncios publicitarios para promover su propia candidatura.
Pero, y ¿qué sucede con el resto del mundo? Ni China, ni la Unión Europea ni Japón pueden ser acusados de promover la inmigración indocumentada a EU, y aunque también pudieran servir como chivos expiatorios para demostrar que el nacionalismo de Trump va en serio y así ganar votos, las razones pueden ser más complejas.
La economía de EU, a pesar de su auge en estos momentos, es estructuralmente muy vulnerable. Su talón de Aquiles reside en sus desequilibrios macroeconómicos: básicamente los déficits en sus finanzas públicas, en el comercio de mercancías, y en su cuenta corriente. Esto quiere decir que el gigante económico vive de prestado: el gobierno gasta más de lo que recauda; importa más de lo que exporta; y en general salen más dólares de EU de los que entran debido a sus flujos comerciales y financieros. La diferencia tiene que cubrirse sobre todo emitiendo deuda externa. Esta situación ha empeorado con Trump debido a la rebaja de impuestos que otorgó a las personas y empresas más acuadaladas.
La economía estadounidense es como un auto muy poderos que puede alcanzar velocidades muy altas pero que necesita refacciones, llantas y gasolina que tiene que adquirir en el extranjero. Depende entonces de este abastecimiento y ello produce dos problemas mayores. El primero, que desde el punto de vista geopolítico la economía estadounidense está haciendo fuerte a otras naciones, particularmente a China, su rival económico mayor. Y segundo, que esa dependencia puede en un momento dado representar una amenaza a su sobrevivencia.
Las guerras, incluyendo las comerciales, son producto de una decisión política. La búsqueda de una nueva supremacía mundial de EU pasa hoy por la disputa de los mercados. El plan de Trump consiste en tratar de frenar a China, y subordinar a sus aliados como la Unión Europea, India, Japón y México, a un esquema económico que permita revertir los problemas estructurales de su economía. Pero es un proyecto equivocado: falla en el diagnóstico pues los déficits estadounidenses no se resolverán con medidas de fuerza unilaterales, principalmente barreras aduaneras. Se equivoca en su instrumentación: a corto plazo las disputas comerciales sólo podrán traer mayores riesgos de una recesión mundial.
Dado que aún faltan 17 meses para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la mejor solución y quizás la única, a corto plazo, sería la destitución de Trump como presidente de Estados Unidos. El mundo estaría más tranquilo. Y México se quitaría de encima una causa de sufrimiento que no nos merecemos. Se trata de un episodio que todavía se ve lejano y que no puede ser tomada como una alternativa realista para el gobierno mexicano. Pero casi todos podrían coincidir en que Trump difícilmente va a cambiar sus posturas.  Así las cosas, puede que no tengamos muchas opciones. En el corto o en el mediano plazo, el gobierno tendrá que replantear su esquema de conducción política hacia afuera y hacia dentro. Se requerirá una nueva orientación diplomática  y un proyecto económico alternativo. Esperemos que surjan acompañado de un diálogo abierto con la sociedad para encontrar las mejores soluciones.
saulescobar.blogspot.com