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miércoles, 4 de marzo de 2026

La economía mexicana en 2025

 No hubo final feliz en 2025

Saúl Escobar Toledo

20 de enero de 2026

De acuerdo con los datos proporcionados por el INEGI en los últimos días, la economía mexicana no terminó bien el año. Tomemos en primer lugar los indicadores de la inversión fija bruta ya que éstos explican en buena medida los problemas que enfrentamos el año pasado. Hasta octubre, ese rubro mostraba una caída anual de 5.8%. Según otros reportes (Siller), se hilaron catorce meses consecutivos de contracción. Para todo el año, se espera que la disminución llegue a 7.1%.  Hay que destacar que la inversión en maquinaria y equipo tuvo un resbalón de 10.3% entre octubre de 2024 y el mismo mes de 2025. Lo más preocupante: la inversión pública se redujo en 20.2%, particularmente en la industria de la construcción, con una caída de casi 31%. Por su parte, la inversión privada cayó en total 4.9%: aumentó 0.8 % en la industria de la construcción, aunque en la compra de maquinaria y equipo se achicó en 10.2%.

El comportamiento de estos indicadores se reflejó en el empleo.  En la industria manufacturera la reducción de personal fue de 2.73% hasta noviembre. El impacto fue más fuerte en la fabricación de equipo de transporte (-7.44%) y la fabricación de maquinaria y equipo (-6.05%).

No todas las ramas de la manufactura de exportación presentaron una menor cantidad de personal ocupado total. La fabricación de equipo de computación, comunicación y componentes electrónicos tuvieron un aumento de 2.75%. Ello se debe a que las exportaciones de equipo de cómputo hacia Estados Unidos han impulsado el crecimiento de las exportaciones totales de México. Gracias a que estos productos gozan de bajos aranceles, México está sustituyendo las importaciones de otros países asiáticos, principalmente de China. Se calcula que el valor (en dólares) de estos productos tuvieron un crecimiento anual de 84.39%, pagando un arancel al mes de septiembre de 0.27%, mientras que las exportaciones de automóviles tipo turismo acumularon una caída de 7.26%, pagando un arancel a septiembre del 14.97%.

Sin embargo, los establecimientos manufactureros de la industria maquiladora (programa IMEX) también redujeron su personal en 3.3% entre noviembre de 2024 y el mismo mes de 2025.

De esta manera, según datos del tercer trimestre de 2025, los trabajadores subordinados y remunerados habían disminuido en más de 225 mil personas mientras que los trabajadores del sector informal que laboran “en micronegocios no registrados”, por ejemplo vendedores en vía pública, proveedores de servicios para el hogar, y productores y artesanos diversos, aumentaron en más 800 mil personas (sin contar el trabajo doméstico remunerado, aquellos que laboran en empresas y gobierno sin seguridad social, y los trabajadores del ámbito agropecuario) .

Sin duda, la política comercial, confusa, agresiva e impredecible de Estados Unidos ha afectado las exportaciones de México a ese país y por consiguiente las inversiones en maquinaria y equipo, golpeando severamente el empleo formal.  El auge que se preveía años atrás con el mentado “nearshoring” ha ido decayendo, aunque no en todos los productos. La sustitución de China por México, como principal exportador de productos manufacturados a Estados Unidos, ha tenido un éxito parcial. A pesar de convertirnos en su proveedor más importante, algunos productos han caído y otros han aumentado su producción, pero, en conjunto, los efectos para México no se han traducido en un crecimiento significativo.

Las caídas en la inversión de maquinaria, equipo y en la industria de la construcción, y sus efectos en el empleo en la industria manufacturera, fueron determinantes para la economía en su conjunto. Para el año pasado, se estima que el crecimiento del PIB será de 0.6% o menos, muy lejos de lo estimado por la Secretaría de Hacienda (entre 1.5-2.3%). La industria manufacturera por su lado había caído en 0.8% hasta noviembre.

Estos datos muestran que el año pasado coincidieron un par de fenómenos desafortunados: la política arancelaria de Trump, la cual afectó especialmente las exportaciones de equipo de transporte; y el ajuste del gasto público del gobierno de México que se reflejó en la reducción de la inversión pública y total. Así las cosas, la economía se estancó y el empleo asalariado disminuyó, con el consiguiente aumento del trabajo informal. Una coincidencia que tiene por lo tanto un componente interno que afecta a todo el aparato productivo.  Si se mantiene la tendencia recesiva de la inversión pública, México seguirá estancado, aunque las exportaciones manufactureras crezcan, lo cual también está en duda hasta que se disipen los efectos de la negociación del TMEC y quizás después, si Trump mantiene sus políticas erráticas.

No obstante, además de estos dos factores coyunturales que se presentaron el año pasado, hay causas estructurales, de largo plazo, que han afectado la economía y el empleo. Y es que la industria manufacturera de exportación sigue perdiendo terreno debido a que importa cada vez más insumos. Es decir, no se producen en el país muchos componentes del bien final.

De acuerdo con datos proporcionados por El Economista,  en el III trimestre de 2025, el PIB del sector industrial representó 30.8% del total del producto y la industria manufacturera el 20.4%. En 2018, representaron, respectivamente, el 32.6% y el 20.5%. Con datos del 2000, la reducción es más notoria pues en ese año el sector industrial representaba el 37.9% y las manufacturas el 23.2%. Es decir, la tendencia de largo plazo muestra un proceso de desindustrialización a pesar del auge de las exportaciones manufactureras.

La SHCP afirma que en 2025 nuestro país se consolidó como líder regional en materia de exportaciones. “Somos-señala- el principal exportador de los 20 principales productos de alta tecnología como vehículos ligeros de gasolina, unidades de procesamiento digital (computadoras)  con un valor de más de 600 mil millones de dólares”. Una cantidad superior, por ejemplo, a la de Brasil, cuyas exportaciones totales equivalieron a casi 350 mil millones de dólares.

Sin embargo, el valor agregado de nuestras exportaciones es muy reducido, de tal manera que México produce esos bienes, en un alto porcentaje, con piezas y refacciones importados de Estados Unidos. Lo anterior afecta igualmente el consumo interno: aunque los salarios aumenten (sobre todo los mínimos y en menor medida los contractuales), el empleo formal crece muy poco y, en cambio, aumentan las ocupaciones informales y vulnerables.

De esta manera, cuando a esta tendencia estructural se añaden factores coyunturales, el resultado es el estancamiento económico (y el peligro de una recesión) además de la reducción del empleo formal en números absolutos.

La economía mexicana no sólo requiere certidumbre en sus relaciones con Estados Unidos; urge, asimismo, una mayor inversión pública y una política industrial que aliente las ramas manufactureras que proveen de insumos y equipos a la industria que abastece el mercado externo y el consumo doméstico. También es indispensable un mayor gasto público en la infraestructura necesaria para la expansión económica, construyendo más puertos, carreteras, vías férreas, y fuentes de energía (sobre todo limpias). Asimismo,  un apoyo más cuantioso a la investigación,  el desarrollo tecnológico y la educación superior. Y, desde luego, la infraestructura que sirve directamente a la población: hospitales, escuelas, y servicios urbanos. Si la inversión pública sigue retrocediendo, la economía y el empleo serán muy vulnerables ante los cambios externos y no se sentarán las bases de un crecimiento sostenido. En el mejor de los casos, nos mantendremos como un gran taller maquilador; en el peor, un país sin alternativas de empleos dignos para los mexicanos.

saulescobar.blogspot.com

 

 

domingo, 25 de mayo de 2025

China y América Latina: ¿mayor cooperación y menor dependencia de Estados Unidos?

 

Noticias de China

(recordando las lecciones del embajador Eugenio Anguiano)

Saúl Escobar Toledo

El Sur 21052025

A partir de ayer, 13 de mayo, en Beijing, se lleva a cabo la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, una cumbre en la que participan los principales socios comerciales latinoamericanos del gigante asiático. A dicho evento asistieron los presidentes de Brasil, Colombia y Chile, además de 17 cancilleres de los gobiernos de la región. México estuvo representado por el secretario de Relaciones Exteriores.  China le ha dado una singular importancia a esta reunión para fortalecer su influencia en la región. El presidente XI Jinping estuvo presente y pronunció un discurso notable.

Casi al mismo tiempo se anunció un acuerdo provisional entre esa potencia y Estados Unidos en materia comercial, lo que ha disminuido las turbulencias financieras y comerciales en el mundo. Esta noticia opacó la reunión con los latinoamericanos y se la ha dado menor difusión.

Sin embargo, hay que destacar que China ha estado intentando reunir una coalición mundial contra lo que ha calificado “abusos arancelarios” por parte de Estados Unidos. Sus esfuerzos no sólo incluyen América Latina y el Caribe (ALC): también se ha dirigido a las naciones del Sudeste Asiático y Asia Central. Igualmente, mantiene pláticas con la Unión Europea acerca de los vehículos eléctricos que exporta a esa región.

En el discurso inaugural de la reunión China-CELAC, el presidente Xi dijo que apoya “firmemente a los países de la región para seguir el camino de desarrollo acorde con sus realidades nacionales, defender su soberanía e independencia, y rechazar las injerencias externas”.

Asimismo,  propuso una cooperación económica con “ganancias compartidas” y señaló que en los últimos años “hemos llevado a cabo más de 200 proyectos en infraestructura y se crearon millones de puestos de trabajo”. Agregó que China ya tiene firmados Tratados de Libre Comercio con Chile,  Perú, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua. Subrayó que el año pasado el volumen comercial entre su país y la región superó por primera vez los 500 mil millones de dólares,  40 veces más voluminosa que a comienzo del siglo presente. Una cifra importante, aunque por ejemplo el comercio entre Estados Unidos y México (importaciones y exportaciones) fue en 2024 un poco superior.

No obstante, la relevancia de China es innegable: es el principal comprador de materias primas de América Latina, como cobre, mineral de hierro y minerales. Sobresale el caso de Brasil, ya que las compras de soya han sido cuantiosas: el año pasado se elevaron a 37.000 millones de dólares. Y hay que recordar que en Perú se construyó el puerto de Chancay para mejorar la conectividad marítima entre China y Sudamérica,  el cual se inauguró hace medio año como parte de una estrategia mundial diseñada por el gobierno de Beijing llamada Franja y Ruta (Belt and Road Iniative).

Ante las representaciones de ALC, el presidente Xi no perdió la oportunidad de criticar las políticas del gobierno de Trump advirtiendo que : “No hay ganadores en las guerras arancelarias y comerciales, y practicar conductas intimidatorias y prepotentes no sirve sino para aislarse a sí mismo”.

Finalmente, propuso cinco programas para “planificar juntos el desarrollo”. Entre lo más destacado,  se comprometió a profundizar la cooperación en áreas tradicionales como infraestructura; agricultura y alimentos; y energía y minería; pero también a “ensanchar la cooperación en terrenos emergentes como energías limpias, comunicaciones 5G, economía digital e inteligencia artificial”. Y aseguró que “para apoyar el desarrollo de los países de la región, su administración proporcionará una línea de crédito valorada en 66 mil millones de yuanes RMB a ALC” (poco más de 9 mil millones de dólares estadounidenses).

Igualmente,  se comprometió a fortalecer los lazos culturales y en concreto, “reforzar los intercambios y las cooperaciones en ámbitos relacionados con el patrimonio cultural, tales como la excavación arqueológica, la protección y restauración de monumentos, y combatir el tráfico ilegal de bienes culturales”.

Xi apoyó subrayó que China está dispuesta a trabajar con ALC para fortalecer “la cooperación en las áreas de gestión de desastres, ciberseguridad, y lucha contra terrorismo, corrupción, droga y crimen organizado transnacional, con el objetivo de contribuir a la defensa de la seguridad y la estabilidad regionales”.

Otro anuncio destacado consistió en que “China ha decidido aplicar la política de exención de visas para cinco países de ALC como un primer paso para incluir posteriormente a otras naciones de la región”.

Los gobiernos latinoamericanos, sobre todo los de América del Sur y el Caribe (con algunas excepciones)   acudieron a Beijing con el propósito de reducir su dependencia de Washington y entablar un comercio más diversificado y, asimismo, con la esperanza de que se pacte una relación más equilibrada. Existe la preocupación, particularmente de Brasil,  de que los exportadores chinos excluidos del mercado estadounidense inunden su país con productos baratos, desplazando a los fabricantes locales.

Por su parte, México, la segunda mayor economía latinoamericana después de Brasil, ha adoptado hasta ahora un enfoque más cauteloso. Sin embargo,  “México representa actualmente alrededor del 2,4% de las exportaciones totales de China, incluso por delante de Brasil, que tiene una población mayor y absorbe sólo el 1,7%, por lo que se ha convertido en el mercado de exportación más importante de en América Latina” (según el NYT, con datos del profesor mexicano Enrique Dussel).

Dada la influencia económica cada vez mayor del gigante asiático,  vale la pena citar los resultados de una encuesta elaborada por la Universidad limeña de San Martín de Porres, el Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China y la Universidad de Santiago de Chile.

La encuesta abarcó diez países: Brasil, México, Argentina, Chile, Perú, Honduras, Panamá, Nicaragua, El Salvador y la República Dominicana. Los resultados mostraron que el 94,8% de las personas encuestadas consideran que China es una nación próspera y reconocen que tiene un gran poder económico. De la misma manera,  el 82,9% cree que su modelo de desarrollo es relevante para América Latina y un porcentaje similar reconoce su influencia cultural. Los jóvenes fueron los más entusiastas: el 92,2% de las personas entre 25 y 34 años tienen una opinión favorable de esa potencia asiática.  Finalmente, las personas opinaron que la influencia de China en ALC se ha concentrado en tres áreas:  la innovación tecnológica, el desarrollo de infraestructuras y la economía digital.

En resumen, la reunión ministerial en Beijing adquiere en estos momentos una gran importancia frente a los chantajes estadounidenses y la reconfiguración de la economía y el poder mundial. Mientras Sudamérica y el Caribe están dispuestas a acercarse a China, en términos comerciales y políticos, aunque con ciertas prevenciones, México ha mostrado una conducta un tanto ambigua. El asunto no es sencillo: por un lado, representa un mercado atractivo para la venta de productos chinos. Sin embargo, el gobierno mexicano ha tratado de frenar ese comercio para complacer a Trump y para intentar sustituir algunas importaciones según el Plan México. Además, sus exportaciones a ese país están condicionadas por su integración con Estados Unidos. En estas condiciones, mayores inversiones chinas en infraestructura o proyectos de gran envergadura como el puerto peruano parecen imposibles de aceptar ya que llevaría a un grave enfrentamiento con su vecino del norte. No se olvide además que las grandes compañías exportadoras de manufacturas que se producen en México son estadounidenses.

Así las cosas, de acuerdo con los planes de nuestro gobierno, México tendrá que navegar en la naciente configuración del comercio mundial más cerca de Estados Unidos. Al mismo tiempo, no podrá descartar las oportunidades que ofrece la potencia asiática sobre todo porque la renegociación del TMEC anunciada ya para iniciarse este año puede traer mayores obstáculos a nuestro desarrollo. Por lo pronto, China está jugando un papel cada vez más decisivo en América Latina como lo demuestra la reunión en Beijing.

saulescobar.blogspot.com